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El Auditorio del Centro Cultural Virgen del Carmen vivió anoche una de esas veladas que quedan grabadas en la memoria colectiva. El II Festival “Entre Voces y Cuerdas”, organizado por la Masa Coral José Hódar con el patrocinio del Patronato Municipal de Habaneras y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Torrevieja, reunió a un público entusiasta que llenó por completo el recinto, confirmando el gran momento que vive la música coral en la ciudad.

El encuentro, concebido para estrechar lazos entre agrupaciones y celebrar la riqueza del repertorio vocal, volvió a demostrar que la música sigue siendo un lenguaje capaz de emocionar y unir. Tres formaciones ofrecieron un programa variado y lleno de matices que hizo las delicias de los asistentes.

Abrió la velada la Agrupación Coral Manuel Barberá, de Torrevieja, dirigida por Sergey Larkin. Su impecable interpretación y su calidez vocal marcaron el tono del festival con piezas tan queridas como “Al compás de habanera”, “Cantares”, “Forastero de Torrevieja”, “Pacem” y “I Believe”. El público correspondió con un aplauso prolongado que reflejaba el orgullo por una agrupación que representa el alma coral torrevejense.

Desde Villena llegó la Coral Ambrosio Cotes, bajo la dirección de Isidro Alemán Sanchís. Su actuación aportó una nota de elegancia y diversidad estilística, viajando desde la tradición hasta lo popular con obras como “Melodías Antillanas”, “Habladme del mar”, “Guantanamera”, “Veinte años” y “A quién le importa”. Su interpretación cercana y vibrante conquistó al auditorio.

El cierre corrió a cargo de la anfitriona, la Masa Coral José Hódar, dirigida por Miguel Guerrero Serrano, que desplegó todo su poder expresivo con un repertorio que combinó intensidad y emoción: “El negro”, “Don Gil de Alcalá”, “Olas del Caribe”, “Dejadme”, “Ay marinera” y “Los amigos así”. Como broche final, todas las formaciones unieron sus voces para interpretar “Soy español”, una pieza emblemática del maestro Ricardo Lafuente que se ha convertido en un símbolo para la coral y para la ciudad.

El festival dejó patente que Torrevieja continúa siendo un referente indiscutible en el ámbito coral, fiel a su identidad musical y a su compromiso con la cultura. Más allá de las notas y las letras, la noche fue un canto a la convivencia, al arte compartido y a la emoción colectiva que solo la música en vivo puede despertar.