Álbum, pinchando sobre la foto

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La noche de ayer fue de esas que pasan grabadas en la memoria: la Plaza de Encarnación Puchol se convirtió en un hervidero de energía, ritmo y pasión para poner el broche final a las Verbenas de La Mata. El Grupo Número 1 no defraudó: su puesta en escena y su música arrasaron entre el público, prolongando la fiesta hasta entrada la madrugada.

Desde el primer acorde, la plaza vibró. Materos, visitantes de otros barrios y turistas —todos reunidos bajo un mismo cielo estival— cantaron y bailaron con una entrega total. La alineación del grupo —voces potentes, músicos versátiles, e intérpretes entregados— logró un espectáculo completo, capaz de recorrer distintos géneros y momentos emotivos sin perder la fuerza.

El calor de la noche no fue obstáculo para que el público respondiera con entusiasmo. Hubo momentos de clamor colectivo: coreos espontáneos, peticiones de más canciones y aplausos interminables. Muchos continuaron la fiesta embutidos aún en los atuendos coloridos del desfile previo, como si aquellas imágenes no quisieran desprenderse del ambiente festivo.

Aunque no se llegó a entonar el “Pobre de mí” al estilo de San Fermín —ese cierre íntimo que marca el final de todo—, la emoción se adueñó del momento. Porque cuando el último acorde sonó, nadie quería creer que la fiesta había terminado.

Las Verbenas de La Mata cerraron con fuego y ritmo gracias al Grupo Número 1, pero la magia no se extingue del todo: meses más tarde llegarán las fiestas navideñas y otras muchas ocasiones para reencontrarse con la música, la amistad y el disfrute de la vida. ¿Quién sabe? Quizá este grupo vuelva a encender escenarios en días aún por venir.