El Palacio de la Música de Torrevieja vivió en la mañana de ayer una jornada de esas que dejan huella. Bajo el marco del XXII Intercambio Musical, que cada año se celebra de la mano de la Generalitat Valenciana, la Federación y el Instituto Valenciano de cultura. las Bandas Juveniles de la Sociedad Musical Ciudad de Torrevieja “Los Salerosos”, dirigida por Daniel Clemente, y la “Santa Cecilia” de Rojales, bajo la batuta de Joaquín García Gomis, ofrecieron un concierto que fue mucho más que una sucesión de partituras: fue un canto a la ilusión, al esfuerzo y a la amistad entre músicos jóvenes que pisan con fuerza el escenario.
La cita contó con la presencia del concejal de Cultura, Antonio Quesada, del presidente de Los Salerosos, Guillermo Hernández, y de representantes de las juntas directivas de ambas sociedades musicales, que quisieron acompañar a estos jóvenes intérpretes en un día tan especial.
Abrió el encuentro la Banda Juvenil de Rojales con un programa variado que viajó desde la frescura de “Nueva Ilusión” hasta el desenfado rítmico de “Junior Rock”, pasando por la originalidad de “A Day at the Museum” y culminando con la siempre festiva “Y.M.C.A.”, que arrancó sonrisas y palmas del público.
Después fue el turno de Los Salerosos, que desplegaron toda su energía con un repertorio de altura: “Viva Valencia” puso el aire festivo, seguida de la intensidad de “Orgía” (III movimiento), la elegancia de “Highlights from Chess” y el broche brillante de “Cielo Andaluz”, una pieza que llenó la sala de emoción.
El público, entregado desde el primer compás, supo reconocer el esfuerzo y el talento de los jóvenes músicos con una ovación de las que se recuerdan: de pie, aplaudiendo con fuerza y dejando en el ambiente la sensación de haber asistido a algo grande.
Más allá de la música, este concierto fue un ejemplo del valor cultural que representan nuestras bandas juveniles: cantera de músicos, espacio de aprendizaje y, sobre todo, escuela de vida donde se cultiva la disciplina, la convivencia y el amor por la música. Un día que no solo unió a dos localidades vecinas, sino que reforzó un patrimonio cultural compartido que se transmite de generación en generación.

