Álbum, pinchando sobre la foto

La XIX edición de la mítica Integral de la Cabra amanecía con un paisaje envuelto en una espesa niebla que presagiaba una jornada exigente y emocionante. A las ocho de la mañana, unos 300 valientes tomaban la salida desde el Instituto de Sangonera (Murcia) dispuestos a enfrentarse a un recorrido de 80 kilómetros y 2.600 metros de desnivel positivo, una prueba que no da tregua y que cada año pone a prueba la resistencia, la técnica y la cabeza de los ciclistas más duros del panorama BTT.

Desde los primeros compases, la ruta mostraba su carácter. La primera gran ascensión, el Pico del Águila, marcaba el inicio de una jornada en la que el cuerpo y la mente debían ir de la mano. Tras coronar la cima, una bajada rápida daba paso a la senda Daytona, que presentaba un terreno muy deteriorado, exigiendo máxima concentración. Poco después, la histórica Calzada Romana servía de antesala a la segunda gran subida, el temido Matahombres, un clásico que hizo honor a su nombre. Con esfuerzo y determinación, los corredores alcanzaban la cima para lanzarse después por el Ono, en busca de la espectacular senda del Vagón, uno de los tramos más disfrutones del recorrido.

Mientras el cielo comenzaba a chispear, el grupo agradecía esa ligera lluvia que refrescaba el ambiente y mitigaba el polvo. Superados los Caracoles, la ruta continuaba por la Senda Bonita antes de afrontar la tercera gran ascensión: Los Puros, con final en el emblemático Relojero, donde se encontraba uno de los puntos de control de la prueba. Desde allí, una rápida bajada conducía al siguiente gran reto, la cuarta subida potente: las famosas Columnas. El cansancio se hacía notar, las piernas ardían y el aliento se acortaba, pero el espíritu de superación pudo más.

Superadas las Columnas, llegaba el turno de las Tierras Rojas, tramo final antes de encarar la última ascensión del día, el temido Ono Largo. Una vez arriba, solo quedaba dejarse llevar por los senderos finales, disfrutar del paisaje y saborear los últimos kilómetros de la prueba. La bajada por la parte final del Matahombres fue pura magia: curvas, técnica y emoción en estado puro. Finalmente, el recorrido culminaba de nuevo en el punto de salida y llegada, el Instituto de Sangonera, donde los corredores eran recibidos entre aplausos y admiración.

Todos los miembros del Club Deportivo Chatarras Torrevieja lograron finalizar la prueba sin incidentes, luciendo al cruzar la meta la sonrisa de quien sabe que ha conquistado un auténtico reto, con la medalla “Finisher” colgada al cuello. Además, el club celebró el podio de Carla, que se alzó con el primer puesto en la categoría E-bike. Un logro que se suma al orgullo colectivo de un equipo que no deja de crecer y superarse.

Durante toda la jornada, el fotógrafo oficial del club, José Alcaraz, se encargó de inmortalizar los momentos más intensos, las sonrisas, el barro y la emoción que caracterizan esta prueba única.

Una jornada épica de ciclismo de montaña, compañerismo y superación, que queda grabada en la historia del club como una nueva victoria: XIX Integral de la Cabra 2025, misión cumplida y medalla Finisher para todos.

Enhorabuena a los grandes guerreros del Club Deportivo Chatarras Torrevieja por su entrega, esfuerzo y espíritu indomable.