La alegría del ritmo flamenco se fundió con la cruda realidad en un concierto inolvidable lleno de sentimiento

Álbum, pinchando sobre la foto

Fernando Guardiola

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Nueva noche de gran afluencia de público en el Vegafibra Stage de “Brilla Torrevieja” en las Piscinas Naturales del Paseo Marítimo de Torrevieja, para asistir a una noche de fiesta, en esta ocasión de la mano el espectacular dúo “Uña y Carne”, formado por el cineasta y compositor alicantino Carlos Salado y el vocalista Antonio Clavería, contando con la participación de Negri y unos músicos que pusieron al público en modo “rumba” durante casi dos horas.

Durante toda la velada sonaron canciones de su álbum, «Lo que el tiempo no sabe borrar» . Temas como «Yo me drogo», «Ceniza muerta», «Pasa el canutito», «Somos Uña y Carne». «Ya lo decía mi pare», «Dejo la tierra» etc. dan idea de cómo a través de algo tan dado a la fiesta como la rumba, canción a canción, van mostrando la evolución del personaje desde su paso por la delincuencia, la droga y la cárcel, hasta su reinserción en la sociedad, la crianza de un hijo y la búsqueda de una segunda oportunidad. En su música plasman como un hombre cae en el pozo de la desolación, la miseria y la decadencia física y mental, pero también su lucha por salir de ella, redimirse y encontrar la paz interior.

“Uña y Carne” se dio a conocer con un primer trabajo cuyas influencias e intenciones no dejan lugar a dudas: a lo largo de las rumbas flamencas, compuestas por el propio Carlos Salado, director de la película «Criando ratas».

Anoche propusieron a un público que disfrutó a rabiar, un viaje en el que lo festivo convive con lo reflexivo y lo emotivo. La guitarra española recuperó aquí un protagonismo largamente postergado en el panorama musical, dibujando un sonido mestizo capaz de fundir lo urbano con lo tradicional, combinando con sensibilidad melodías pegadizas y recursos propios de las baladas.

En resumen un «conciertazo» de dos fenómenos de la música a los que auguro un futuro pluscuamperfecto en este mundo de la música, falta de sentimiento y arte como el que nos demostraron anoche