Fernando Guardiola
Como desde hace cinco años, al acabar la cena familiar de Nochevieja, suelo desplazarme a varios lugares donde se concentran los torrevejenses, para plasmar con mi cámara la alegría y la forma de celebrar la llegada del nuevo Año. Lugares imprescindibles en mi cita suelen ser el Casino y el Club Náutico, algún Pub del Centro, las casa de los amigos y termino siempre subiendo a la zona de los Pubs del Polígono. He visto en estos años muchas cosas, pero una aglomeración de personas como la de este, jamás. Más de mil personas “apiñadas” cuerpo a cuerpo en los cuatro o cinco pubs de la Avda. Delfina Viudes, en un ambiente irrespirable, en el que era imposible hacer lo que normalmente se trata en esa noche “¡¡Bailar!!”. A todo esto los precios de los garitos de la zona no permiten a muchos jóvenes hacer ciertos extras y en una longitud de más de 100 metros, chicos y chicas, ellos con galas y pajarita y ellas de punto en flor y tacones, haciendo “Botellón”, … para morirte.
La multitud invadiendo la calzada y los taxis y coches que transitan por la zona, pues van como van. No sucede una desgracia, como diría alguno, «porque Dios no quiere».
Pregunté días después a varios amigos, residentes en otros pueblos y sus correspondientes ayuntamientos, habían instalado carpas municipales a precios populares para acoger en el centro de la ciudad de sus respectivas ciudades a los más jóvenes y porque no, matrimonios y mayores. Pienso y alguno o alguna ya empezará a decir por las redes sociales que voy de «concejal de lo que sea», que no sería mala idea montar una carpa en esas fechas en las Eras de la Sal y poner un par de barras y unos Dj’s y con la recaudación de una entrada popular poder en parte amortizar el gasto. Otros dirán que me quiero cargar los Pubs y discotecas. ¡Pues va a ser que no!. Torrevieja tiene público, mayores y jóvenes para llenar tres carpas y veinte chiringuitos, así que vayamos por partes.
Otro tema que no entiendo, quizá fuese casualidad, es que en mi periplo nocturno, desde el centro a Los Balcones, a La Mata, San Luis, el Polígono y san Roque, no hubiera “ni un” policía local, ni coche patrulla en toda la ciudad. Ya digo, quizá fuese una casualidad, pero ¡ya es casualidad!
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Te doy toda la razón, Fernando, no pasan más cosas porque Dios no lo quiere,…una pena,…