Miguel Áraez dirige las visitas al espacio museográfico sobre la imprenta en Torrevieja y un sinfín de curiosidades.

Álbum, pinchando sobre la foto

En pequeños grupos, durante la mañana del martes 28 de octubre, en dos turnos, algunos de los matriculados en la Universidad Abierta, para mayores de 55 años, han recorrido este peculiar enclave que ofrece una visión detallada de cómo ha evolucionado la industria gráfica local.

El cupo para las siguientes visitas, programadas para los martes 4 y 11 de noviembre, está ya cubierto. De este modo, UNED Torrevieja se involucra con el tejido cultural de la villa salinera y facilita que los estudiantes conozcan, de primera mano, las singularidades de este local que acaba de celebrar su décimo tercer aniversario de apertura al público.

El horario está limitado a los martes por la mañana, de 11:30 h a 14:00 h, si bien su propietario, Miguel Áraez (Torrevieja, 1941), se muestra receptivo a acoger otras visitas concertadas, de ámbito privado, educativo o cultural, en otros días y horarios, y se pueden solicitar a través del teléfono 653 984 310.

El Museo de la imprenta de Torrevieja es un espacio cultural que preserva y exhibe la historia de la impresión y los cambios experimentados en la industria gráfica local.

Su fundación estuvo en manos de Miguel Aráez Suárez, impresor con más de cincuenta años de experiencia. Se especializó como minervista y cajista. Ante la llegada de nuevas tecnologías, decidió conservar una completa imprenta clásica, que hoy es parte fundamental del museo.

Los séniores de la UNED de Torrevieja han tenido la oportunidad de observar, fascinados, el método mecánico de reproducción de textos e imágenes sobre papel mediante la aplicación de tinta en piezas metálicas. Tal y como se hizo allá por 1955 cuando se imprimió el primer número del semanario local Vista Alegre, cuya primera página se muestra en ferros y en papel como recién impresa.

El espacio también hace referencia a las imprentas históricas de la ciudad, como la de José Lanzarote y Brunetto, que abrió en 1888 y fue responsable de publicaciones como el semanario La opinión y El diario de Torrevieja. Se exhiben útiles y fotografías de otras imprentas, como la de Acacio Rebagliato (1895), Buades (1967) y Gráficas Torrevieja (1984), empresa esta última fundada por Miguel Áraez.

La colección es extensa y variada, entre otros, incluye quince chivalets de distintos tamaños, casi trescientas cajas con diferentes tipos y cuerpos de letra, dos máquinas de imprimir Minerva manuales y una automática, máquinas de pruebas, prensas de encuadernar, guillotinas y perforadoras.

Entre las curiosidades que se pueden encontrar, hay postales, cromos, máquinas de escribir, máquinas de coser, el primer ordenador Macintosh utilizado en 1989, candados, llaves, herramientas de diversa índole y otros objetos que Miguel ha ido coleccionando a lo largo de los años.
Precisamente, es Miguel –con su trayectoria y su involucración personal en el proyecto, hecho un chaval a sus 84 años– quien hace que las visitas permitan a los curiosos sumergirse en la rica historia gráfica torrevejense. Él espera que este “pequeño inventario” mantenga vivo el interés en las generaciones futuras y sirva como testimonio de cómo era nuestro pasado, hace no tanto, ante la rápida evolución tecnológica actual. También hace un llamamiento a apreciar la dedicación de quienes contribuyeron al desarrollo de la imprenta en Torrevieja.

Un atrevido sénior de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) le ha preguntado por el futuro de su singular museo y, entre abatido e ilusionado, ha respondido que espera que su hijo mayor, a punto de jubilarse, no solo que lo herede, sino también que “el día de mañana” tenga ganas de mantenerlo y continuar su “impresionante” labor.

Más allá, autoridades habrá que quieran perpetuar la curiosidad de los rincones y los duendes de estas primitivas impresoras. Con algo de nostalgia, la voz afectuosa de una de las estudiantes ha recordado cómo se inició la Colección Alfaro Hofman, titulada La cultura del objeto cotidiano, instalada en Godella (Valencia), junto a Rocafort.

Con cierto deje irónico, otra estudiante ha asociado esta romántica propuesta de un particular torrevejense con los grandes espacios y el carácter divulgativo y práctico del famoso Museo della carta e della filigrana, sito en Fabriano (Ancona, Italia). Toda nuestra gratitud a Miguel Aráez y a su esposa, Conchita Moreno, por su afabilidad y desvelo.