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El Auditorio del Centro Cultural Virgen del Carmen se quedó pequeño en la tarde de ayer ante la avalancha de público que acudió para disfrutar del concierto de inicio de temporada de la Joven Orquesta Sinfónica de Torrevieja (JOST), bajo la brillante dirección de Adolfo Arronis. El programa, titulado “Grandes Clásicos”, fue una auténtica celebración de la música en su máxima expresión, en la que juventud, talento y sensibilidad se unieron para ofrecer una velada difícil de olvidar.

Entre el público, entregado y emocionado, se encontraban los concejales Gitte Lund Thomsen y Antonio Vidal, además de la presidenta de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja, Mamen Mateo, y el presidente de honor, Pelayo Mellado, quienes acompañaron con entusiasmo cada una de las interpretaciones, conscientes de que estaban presenciando algo excepcional.

Desde los primeros compases de la “Pavana” de Gabriel Fauré, la orquesta desplegó un sonido lleno de elegancia y equilibrio. Las cuerdas, delicadas y precisas, se fundieron con las maderas en un diálogo poético, marcando el tono de un concierto que desde el inicio prometía excelencia.

Le siguió la Sinfonía nº104 de Joseph Haydn, una obra maestra del clasicismo que la joven formación abordó con una madurez sorprendente. La dirección de Arronis, firme y expresiva, supo extraer de cada movimiento la vitalidad y el humor característicos del compositor, logrando una interpretación que osciló entre la serenidad y la fuerza sin perder nunca la claridad del sonido.

En la segunda parte, el programa dio un giro cinematográfico que conquistó al auditorio. La orquesta demostró su versatilidad y su capacidad para emocionar a través de la música de la gran pantalla. “El puente sobre el río Kwai” de Malcolm Arnold resonó con ritmo marcial y energía contenida; “Forrest Gump” de Alan Silvestri envolvió la sala en una atmósfera nostálgica; y “Las crónicas de Narnia” de Harry Gregson-Williams llevó al público a un universo de fantasía y épica.

Pero el clímax de la noche llegó con “El Señor de los Anillos” de Howard Shore, una partitura monumental que la JOST interpretó con una intensidad casi mística. Cada sección brilló en su papel, desde los metales hasta las percusiones, construyendo una experiencia sonora que hizo vibrar al auditorio.

El público, visiblemente emocionado, rompió en una ovación atronadora al finalizar el concierto. Nadie permaneció sentado: la sala entera se puso en pie para despedir con un aplauso de lujo a los jóvenes músicos, cuya entrega y pasión traspasaron el escenario. Fue un reconocimiento unánime al trabajo de todos ellos y, muy especialmente, a la dirección magistral de Adolfo Arronis, cuyo liderazgo ha consolidado a la JOST como una de las formaciones más prometedoras del panorama musical valenciano.

Destacar que el intermedio del concierto le fue entregada una placa conmemorativa, por parte de la presidenta y presidente de honor a Yves Van Cattendyck y señora, por su trabajo incansable en la Asociación Ars Aetheria, Escuela de Adultos, Grupos de Cámada, Orques y Joven Orquesta Sinfónica.

La velada no solo fue un éxito artístico, sino también un testimonio del poder de la música como lenguaje universal y del compromiso de una generación de intérpretes que, bajo la guía de un director inspirador, hacen vibrar el corazón de Torrevieja con cada nota.