Curso de canto del Coro “Maestro Casanovas” bajo la batuta de Laura Martínez Boj

Este pasado fin de semana, el Museo de la Habanera Ricardo Lafuente se convirtió en el epicentro del sentimiento coral torrevejense gracias al curso de canto organizado por el Coro “Maestro Casanovas”. Bajo la dirección y enseñanza de la soprano profesional Laura Martínez Boj, la jornada no solo sirvió para perfeccionar la técnica vocal de los participantes, sino también para revivir la esencia de la habanera, ese género tan profundamente ligado al alma musical de Torrevieja.

Laura Martínez Boj, cantante de sólida trayectoria y reconocida por su versatilidad escénica, compartió con los coralistas su experiencia sobre la importancia del control respiratorio, la expresividad interpretativa y la unión de las voces como instrumento común. En un ambiente cercano y participativo, la joven soprano condujo al grupo a través de ejercicios y piezas que exigieron sensibilidad, precisión y una entrega emocional plena. Los asistentes respondieron con entusiasmo, conscientes de estar viviendo una experiencia enriquecedora y única.

Pero el momento más emotivo del encuentro llegó con la visita inesperada de Conchita Boj Andreu, directora y fundadora del Coro “Maestro Casanovas”, quien fue recibida entre aplausos y abrazos por sus coralistas. Su presencia despertó una profunda emoción colectiva: las lágrimas, los recuerdos y la admiración se entremezclaron en una atmósfera de gratitud. Con voz entrecortada, Conchita Boj transmitió palabras de ánimo y orgullo, celebrando la evolución del coro y el excelente momento artístico que atraviesa, tanto en calidad interpretativa como en la elección de su repertorio.

El Coro “Maestro Casanovas”, desde su creación, ha sido un pilar fundamental de la vida cultural de Torrevieja y un embajador de la habanera en numerosos certámenes y festivales. A lo largo de su historia, ha sabido combinar el respeto a la tradición con una constante búsqueda de perfección técnica y expresiva. Obras emblemáticas como “Torrevieja”, “La dulce habanera” o “A mi añoranza” forman parte de un legado que sigue vivo gracias al esfuerzo de sus componentes y a la dedicación de sus directores.

El curso, más allá del aprendizaje vocal, se convirtió en un homenaje silencioso a esa pasión coral que define a la ciudad. En cada nota resonó la memoria de tantos años de música compartida, y en cada voz se percibió la promesa de seguir honrando el nombre de Torrevieja a través del canto.

Cuando el último acorde se apagó en el museo, quedaron flotando en el aire las palabras de Conchita Boj y la sonrisa de Laura Martínez Boj, unidas por un mismo propósito: mantener viva la llama de la habanera, seguir cultivando la belleza coral y recordar que, cuando se canta con el corazón, la música trasciende cualquier tiempo y lugar.