El Templo Arciprestal de la Inmaculada Concepción acogió en la tarde de ayer una emotiva Solemne Eucaristía con motivo de la festividad de Nuestra Señora de los Dolores, en la que devoción y tradición se dieron la mano en un acto lleno de solemnidad.
La ceremonia estuvo presidida por el vicario Fernando Galvañ, quien ofició la misa y acompañó a los fieles, resaltó la entronización de la imagen de la Virgen, ubicada en un lateral del altar mayor, como símbolo de respeto y veneración hacia la titular de la cofradía. La liturgia contribuyó a crear un ambiente de recogimiento y espiritualidad que emocionó a todos los presentes.
Al acto asistieron numerosos fieles, entre ellos Francisco Beltrán Blanco, presidente de la Junta Mayor de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa; Francisco Juan González Díaz, presidente de la Cofradía anfitriona; su vicepresidenta, Lucía Lorenzo; así como la secretaria María José Patricio y el tesorero Miguel Andreu Gómez. También estuvieron presentes los vocales Yolanda Prada, Emma León del Río, María del Carmen Ferrer Solano y Jorge Díaz, junto a los hermanos mayores Pepe Lorenzo, José Vicente Bueno y María José López Moscardó, acompañados por la camarera de la Virgen, Ana Grau. La celebración contó además con la participación de varios presidentes y hermanos mayores de otras cofradías y hermandades de la ciudad, reforzando el carácter comunitario y festivo del encuentro.
La festividad de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre desde 1913, cuando el papa Pío X trasladó la conmemoración a esta fecha, uniendo la celebración a la Exaltación de la Santa Cruz. Este cambio subraya la relación inseparable entre el sacrificio de Cristo y el dolor de su Madre, ofreciendo a los fieles un momento de reflexión sobre la entrega y la devoción mariana.
La jornada concluyó con un ambiente de fraternidad y respeto, recordando a todos los asistentes la importancia de mantener vivas las tradiciones y el vínculo espiritual que une a la comunidad con su Virgen titular.
