El Auditorio del Centro Cultural Virgen del Carmen acogió en la tarde de ayer la celebración del Día de Andalucía de la mano de la Asociación Cultural Andaluza, una cita ya tradicional en el calendario cultural de la ciudad que volvió a llenar de acento sureño el ambiente. El evento estuvo presentado por la presidenta de la asociación anfitriona, Vicky Martínez, quien abrió la gala con la lectura de varios poemas y dirigió unas palabras de bienvenida a los asistentes que completaron el aforo. Entre el público se encontraban las concejalas Inmaculada Montesinos, Trudy Páez y Gitte Lund, junto a la Reina de la Sal, Daniela Gómez Navarro y su dama Sara Toribio, que quisieron acompañar a la entidad en esta jornada tan señalada.
La gala contó con la actuación estelar de Manuel de Segura, artista reconocido por su elegancia y pureza interpretativa, cuya voz conectó con la tradición más profunda del flamenco. Su presencia dejó momentos de emoción, sentimiento y ese duende que solo los grandes saben transmitir sobre el escenario.
La danza también tuvo un papel protagonista gracias a la Academia de Baile Antonio Cuerva, dirigida por su titular, que aportó fuerza, colorido y pasión a una velada en la que el compás y la expresión corporal se convirtieron en grandes aliados de la fiesta andaluza.
El Día de Andalucía, que se conmemora cada 28 de febrero en recuerdo del referéndum autonómico de 1980, volvió a ser una jornada para reivindicar la identidad, la cultura y las tradiciones de esta tierra. En una ciudad como Torrevieja, donde conviven miles de andaluces y descendientes que un día hicieron de ella su hogar, la celebración adquirió un significado especial, convirtiéndose en un punto de encuentro intergeneracional.
El acto contó con la colaboración de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Torrevieja, reforzando así el compromiso institucional con la promoción de la cultura andaluza fuera de su territorio.
Fue, sin duda, una tarde para sentir el orgullo de las raíces, dejarse llevar por sevillanas, fandangos y coplas, y demostrar que Andalucía no es solo un lugar en el mapa, sino una forma de vivir y de sentir que late con fuerza también a orillas del Mediterráneo.



























