Torrevieja volvió a vivir una noche mágica y algo escalofriante con motivo de la gran celebración de Halloween, que un año más inundó las calles del centro con un desfile tan terrorífico como divertido. Miles de personas, entre vecinos y visitantes, se dieron cita en la tarde de ayer para disfrutar de esta cita organizada por la Concejalía de Fiestas, que se ha convertido ya en una de las más esperadas del calendario otoñal.
Desde primera hora, la calle Ramón Gallud se transformó en un auténtico pasillo del terror. Entre luces, música y humo, comenzaron a desfilar criaturas de ultratumba, brujas risueñas, vampiros elegantes, momias despistadas, zombies que parecían recién salidos de una película y un sinfín de personajes que lograron arrancar más carcajadas que sustos.
El desfile lo abrió, como manda la tradición, el famoso coche de la policía americana, con sus sirenas encendidas y su aire cinematográfico, marcando el inicio del recorrido hasta la Plaza de la Constitución. Tras él llegó la comparsa “QK”, que este año apostó por un colorido y alegre homenaje al Día de los Muertos mexicano. A ritmo de música latina y con una energía contagiosa, participaron alumnos, profesores y asociados del Centro APANEE, encabezados por su directora, María Sánchez, que no dudó en sumarse al espíritu festivo con una gran sonrisa y un disfraz de lo más original.
El desfile continuó con varios grupos de participantes “por libre”, que sorprendieron con su creatividad: familias enteras disfrazadas a juego, niños convertidos en diminutos monstruos y amigos que aprovecharon la ocasión para lucir sus creaciones más ingeniosas. La carroza del Barco Pirata fue uno de los puntos más esperados del recorrido. Escoltada por un séquito de vampiros y vampiresas, repartió caramelos personalizados que volaban por los aires entre risas y gritos de alegría. Desde lo alto de la embarcación, la Reina de la Sal, Nuria Martí, y sus damas, Ana Vidal e Irene Martínez, saludaban con entusiasmo, demostrando que la elegancia también puede ser terroríficamente encantadora, sin importar el disfraz.
A lo largo del recorrido, la música, los efectos de humo y la iluminación especial convirtieron el desfile en un auténtico espectáculo. Brujas que bailaban con escobas, esqueletos que se movían al ritmo de la batucada y pequeños fantasmas que repartían sustos improvisados dieron un toque de humor y espontaneidad que encantó al público.
Eso sí, la emoción del momento también trajo consigo el entusiasmo desbordado de muchos aficionados a la fotografía y al vídeo, que con sus móviles en mano se acercaban tanto al desfile que en algunos tramos la Policía Local y Protección Civil tuvieron que redoblar esfuerzos para mantener el orden, ya que por momentos no podían impedir que la “turba” de video-aficionados de todas las edades, móvil en ristre, tomaran al asalto el desfile impidiendo a veces el lucimiento del mismo y no dejando que los más pequeños apostados en las aceras pudieran disfrutar del mismo todo lo que les hubiera gustado.
A pesar del bullicio, la tarde transcurrió en un ambiente festivo y familiar. Las risas, los sustos y los aplausos se mezclaron con el sonido de las sirenas, la música y los pasos de cientos de personajes salidos del mundo del cine y de la imaginación popular.
Halloween volvió a demostrar en Torrevieja que no hace falta tener miedo para pasarlo de miedo. Una cita que año tras año crece en participación y creatividad, y que deja claro que, en esta ciudad, el humor y la fantasía siempre acaban venciendo al terror.

