El Sporting Costablanca volvió a sonreír en el estadio Nelson Mandela tras imponerse ayer por 1-0 al CFI Alicante en un encuentro intenso, disputado bajo un calor más propio de agosto que de octubre. Tres puntos de oro que devuelven la confianza al conjunto salinero en esta cuarta jornada del grupo Sur de la Lliga Comunitat.
Desde el pitido inicial, los de Diego Piquero dejaron claras sus intenciones: presión alta, balón al pie y dominio del juego. El equipo respondió con una actuación muy seria, sostenida por una defensa impecable en la que Conesa y Manchón se mostraron infranqueables, desbaratando cualquier intento ofensivo del cuadro alicantino.
La mala noticia llegó en el minuto 30. Breno, que regresaba tras una lesión, tuvo que abandonar el terreno de juego al resentirse. El técnico prefirió no arriesgar y dio entrada a Dani Muñoz, en una decisión tan prudente como acertada.
Poco después, en el minuto 36, el esfuerzo encontró premio. Ismail, siempre oportuno, cazó un balón dentro del área y lo envió al fondo de la red, desatando la alegría en la grada. El estadio rugió con un gol que valía media tarde. El propio Ismail pudo ampliar la ventaja antes del descanso, pero el penalti señalado por el colegiado Lidón Leal se marchó al limbo.
En la segunda mitad, el partido se convirtió en un ejercicio de resistencia. El Sporting tiró de oficio y disciplina, cerró líneas y defendió con temple el resultado. Caleb fue el desahogo ofensivo, incansable por banda y protagonista de las jugadas más peligrosas del tramo final.
El marcador no se movió y el pitido final sonó a gloria para los locales. Victoria justa, sufrida y celebrada que coloca al Sporting Costablanca con seis puntos en la tabla. El CFI Alicante, por su parte, se queda con cuatro y la sensación de haberse topado con un muro en Torrevieja.
La próxima cita será a domicilio, en el Municipal de Calpe, donde los salineros buscarán romper su racha fuera de casa y seguir sumando en una liga que promete emociones fuertes.
