Los jardines del Auditorio se transformaron en un escenario irrepetible donde música, baile, vino y la esencia del flamenco se fundieron con el paisaje de las lagunas salineras, regalando al público una noche cargada de arte y emoción.
Torrevieja volvió a vivir un encuentro cultural único con la celebración de una nueva edición de “Flamenco & Sal”. El evento, que ya se ha consolidado como cita imprescindible en el calendario de la ciudad, reunió a numeroso público que llenó el aforo previsto y se dejó envolver por una atmósfera de embrujo y sentimiento.
El cuadro flamenco de Anabel Castillo puso toda su fuerza en el escenario, ofreciendo un espectáculo en el que cada acorde de la guitarra, cada quejío del cante y cada zapateado del baile hicieron vibrar a los asistentes. La intensidad del directo, unida a la pasión que caracteriza al flamenco, encontró en los jardines del Auditorio y el telón de fondo de las Salinas un marco de belleza difícil de igualar.
“Flamenco & Sal” no solo destacó por su propuesta artística, sino también por el cuidado de los detalles que convierten esta velada en una experiencia sensorial completa. El público disfrutó de vino o cava mientras el atardecer teñía de colores las lagunas, creando un ambiente íntimo y poético que reforzó la conexión entre la cultura y el territorio.
Este formato, que combina patrimonio natural y arte vivo, ha sabido reinventar la manera de acercarse al flamenco, sumando tradición y contemporaneidad. Con cada edición, “Flamenco & Sal” confirma su capacidad de emocionar y de mostrar que Torrevieja es capaz de unir sus paisajes más emblemáticos con la fuerza de la cultura para crear momentos inolvidables.
La cita, celebrada el 13 de septiembre, volvió a demostrar que el flamenco, cuando se vive en un entorno tan singular, trasciende lo artístico para convertirse en una experiencia que permanece en la memoria.
