El Palacio de la Música de Torrevieja vivió en la tarde de ayer domingo 2 de noviembre una de esas veladas que permanecen en la memoria. La mezzosoprano Cora Sánchez, acompañada al piano por la destacada pianista Nataliya Khomyak, ofreció un recital de alto nivel artístico ante un auditorio completamente lleno, en el que el público disfrutó de principio a fin de una magistral combinación de talento, elegancia y emoción, entre ellos el concejal de cultura, Antonio Quesada, la directora del Conservatorio de la ciudad, María Ortigosa y el presidente de honor de la Orquesta Sinfónica de Torrevieja, Pelayo Mellado.
El programa, cuidadosamente estructurado, se abrió con las Gypsy Melodies, Op. 55, de Antonín Dvo?ák, en las que la voz de Cora Sánchez desplegó su calidez, musicalidad y sensibilidad natural, transmitiendo con sinceridad el espíritu lírico y popular de las melodías del compositor checo. Le siguió el Nocturno n.º 10, Op. 32, n.º 2 de Frédéric Chopin, interpretado por Nataliya Khomyak con exquisita delicadeza, un fraseo limpio y una profundidad expresiva que llenó la sala de una atmósfera íntima y emotiva.
Uno de los momentos más intensos llegó con el aria “Samson, recherchant ma présence… Amour! viens aider ma faiblesse!” de Samson et Dalila de Camille Saint-Saëns, donde la mezzosoprano mostró una voz de gran proyección y riqueza tímbrica, acompañada por un piano vibrante y elegante que subrayó con maestría cada matiz.
El bloque español aportó cercanía y emoción, con las Siete canciones populares españolas de Manuel de Falla, en las que la intérprete desplegó un dominio absoluto de la palabra, el gesto y el color. “El paño moruno” y “Asturiana” destacaron por su sensibilidad y hondura, mientras que Khomyak brilló en solitario en la versión para piano de Ernesto Halffter, con interpretaciones llenas de energía y precisión de las piezas “Jota”, “Nana”, “Canción” y “Polo”.
El viaje musical continuó con la gracia italiana de Gioacchino Rossini, con la Canzonetta spagnuola “En medio a mis colores” y el aria “Cruda sorte! Amor tiranno!” de L’italiana in Algeri, donde Cora Sánchez desbordó simpatía, técnica impecable y una presencia escénica arrolladora.
La recta final del recital rindió homenaje a la zarzuela, con la romanza “Oiga usted, caballero” de El año pasado por agua de Chueca y Valverde, en la que la cantante demostró su versatilidad y su natural dominio del repertorio español.
Ante los entusiastas aplausos del público, y agradecida por el cariño recibido, Cora Sánchez ofreció como propina una brillante interpretación de “La tarántula”, de La tempranica de Gerónimo Giménez y Julián Romea. Un cierre vibrante y lleno de vitalidad que desató una nueva ovación de un público entregado.
La complicidad entre ambas intérpretes fue constante. La pianista Nataliya Khomyak, de refinada técnica y musicalidad exquisita, acompañó con sensibilidad y solvencia cada pieza, logrando un equilibrio perfecto entre acompañamiento y protagonismo, lo que hizo del recital un auténtico diálogo artístico.
El público, emocionado, se puso en pie para despedir a las artistas con una larga ovación, en reconocimiento a un concierto impecable, lleno de emoción y belleza. Una noche memorable que confirmó el gran momento artístico de Cora Sánchez y la maestría de Nataliya Khomyak, dos artistas que convirtieron la música en pura magia.

