El Teatro Municipal de Torrevieja se llenó en la tarde de ayer para acoger el esperado espectáculo “Eureka: música y ciencia”. Todas las invitaciones se agotaron con antelación, lo que anticipaba el éxito de una propuesta que se ha presentado ya en otras ciudades con excelentes críticas. Desde el primer acorde hasta la última reflexión, la velada fue un viaje estimulante que combinó divulgación científica, entretenimiento y música en directo. Fue el propio Javier Santaolalla, doctor en física de partículas y uno de los divulgadores más reconocidos del país, quien condujo al público a través de los enigmas del cosmos: desde el Big Bang y la expansión del universo hasta los límites de la física cuántica y las fronteras de la ciencia contemporánea.
Durante el espectáculo, el profesor Félix Arias, del área de Periodismo de la UMH, ofreció una intervención centrada en los retos y las oportunidades que la inteligencia artificial plantea para el periodismo moderno. A su lado, Santi García Cremades, en calidad de presentador, hiló matemáticas, humor y música con su estilo vibrante, dinamizando el ritmo del espectáculo e involucrando al público.
La fórmula de Eureka, que combina rigor científico con lenguaje accesible, momentos musicales y toque teatral, funciona. En otras ciudades por donde ha pasado —Madrid, Alicante o Elche, por ejemplo— ha recibido el reconocimiento de públicos diversos, desde estudiantes hasta profesionales, gracias a su capacidad para hacer la ciencia atractiva y cercana. En Torrevieja no fue diferente: el ambiente fue de complicidad, risas, asombro y preguntas.
Algunos asistentes comentaban durante el intermedio cómo, tras cada explicación aparentemente compleja, sentían que algo se les “hacía clic” en la cabeza. Las analogías ingeniosas, los ejemplos cotidianos y los recursos musicales reforzaron ese acercamiento íntimo entre ciencia y público general.
El éxito de esta edición confirma la creciente demanda de formatos culturales que superan los muros disciplinarios: no es solo un concierto, ni una charla científica tradicional, sino una experiencia que dialoga con el conocimiento de una forma fresca y emotiva.
En definitiva, Torrevieja fue ayer testigo de un encuentro con la ciencia en el que melodías y ecuaciones se fundieron. “Eureka: música y ciencia” no solo cumplió las expectativas, sino que dejó huella: sembró curiosidad, inspiró debate y encendió la chispa del asombro en quienes respondieron con entusiasmo al llamado de esta apuesta cultural.
