La obra con letra de Eduardo Aranda Hortelano y música de Adrián Hurtado, lleva por título “Cristo Salinero en el Calvario” y es un homenaje a todos los cofrades de su historia presentes y ausentes
La cofradía del Cristo Crucificado de Torrevieja celebrará el próximo sábado 4 de octubre a las 20:00 horas una misa que culminará con el estreno de una nueva composición musical inspirada en la devoción que la ciudad profesa a la venerada imagen. El acto contará con la presentación de Antonio Aniorte y la interpretación estará a cargo de un grupo de cámara de la Joven Orquesta Sinfónica, bajo la dirección de Adrián Hurtado, con la participación del tenor solista Daniel Gómez González, que interpretaran la obra de Eduardo Aranda Hortelano.
La obra, concebida como una meditación sonora sobre el dolor redentor y la fe popular, evoca a través de su música los últimos y agónicos instantes de Jesucristo en la cruz. Con un profundo simbolismo espiritual, la partitura busca sumergir al oyente en un viaje emocional que transita desde el dramatismo del Calvario hasta la esperanza luminosa de la Resurrección.
La composición adopta la estructura clásica de la marcha procesional, con introducción, sección central y trío final, respetando así la tradición ritual de la Semana Santa. La instrumentación, que remite a las históricas formaciones de música de capilla, presenta una combinación de flauta, clarinetes, violonchelo, órgano y la voz del tenor solista.
La introducción instrumental abre con el tema principal, impregnando la atmósfera de solemnidad y anticipando el desarrollo posterior. La sección central se divide en dos partes contrastadas: la primera, en sol menor, transmite la espiritualidad serena de la escena del Calvario; la segunda, en do menor, irrumpe con fuerza para dar voz a la angustia de Cristo en su muerte y al dolor de María, en un pasaje intenso y desgarrador.
La obra culmina en una conclusión serena y esperanzadora. El trío final, en Do mayor y con un tempo más reposado, simboliza la victoria de la vida sobre la muerte y la promesa de la Resurrección. Esta resolución confiere a la partitura una atmósfera de consuelo y trascendencia, al tiempo que refleja la profunda devoción del pueblo torrevejense hacia su Cristo del Sequión.
Concebida como homenaje a todos los cofrades, la composición está dedicada de manera especial a quienes han precedido a la hermandad y velaron por mantener viva su fe. En palabras de sus impulsores, se trata de una ofrenda musical que rinde tributo tanto a la tradición como al sentimiento colectivo que durante generaciones ha iluminado las calles de Torrevieja cada Semana Santa.
