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La gastronomía tradicional volvió a demostrar ayer su enorme capacidad para reunir a las personas alrededor de la mesa en una jornada que quedará en el recuerdo de todos los asistentes. La Gran Fiesta del Cocido con Pelotas a la Leña, organizada por la Cofradía Gastronómica del Cocido con Pelotas de Torrevieja, se convirtió en un auténtico éxito de participación y convivencia, reuniendo a decenas de vecinos, amigos y amantes de la cocina tradicional en torno a uno de los platos más representativos de nuestra tierra.

Desde primeras horas de la mañana, la calle Escultores Hermanos Blanco comenzó a llenarse de actividad. El aroma de la leña y de los ingredientes que lentamente se cocinaban en las grandes ollas anunciaba una jornada especial, en la que tradición, gastronomía y amistad iban a caminar de la mano.

El cocido con pelotas, uno de los grandes emblemas culinarios de la Vega Baja y de muchas familias torrevejenses, fue elaborado siguiendo las recetas de siempre, respetando los tiempos de cocción y recuperando ese sabor auténtico que durante generaciones ha presidido reuniones familiares, celebraciones y encuentros populares.

La comida comenzó con una completa mesa de aperitivos, acompañada de embutidos a la parrilla y ensaladas, que permitió a los asistentes disfrutar de un magnífico ambiente mientras se ultimaban los detalles del plato principal. Posteriormente llegó el momento más esperado: la degustación del gran cocido con pelotas elaborado a la leña, servido para compartir en las mesas, recuperando el espíritu familiar y cercano que siempre ha acompañado a esta receta tradicional.

Los comensales pudieron degustar tanto la pelota tradicional, elaborada según la receta clásica, como una original variante con alcachofa que despertó la curiosidad y el interés de muchos asistentes, demostrando que tradición e innovación pueden convivir perfectamente cuando existe respeto por la cocina de siempre.

Pero si hubo una persona que destacó por encima de todas durante la jornada, ese fue sin duda Pepe Ríos, de Cárnicas Ríos. Siempre dispuesto a colaborar, ayudar y participar en cualquier iniciativa solidaria o festiva que beneficie a la ciudad, Pepe Ríos volvió a demostrar una vez más su enorme generosidad y compromiso con las tradiciones locales.

Su implicación fue clave para el desarrollo de una fiesta que no solo giró en torno a la gastronomía, sino también a los valores de compañerismo, cercanía y solidaridad que tanto caracterizan a quienes hacen posible este tipo de encuentros. Son muchas las personas que reconocen en Pepe Ríos a alguien que nunca duda en tender una mano cuando se le necesita, convirtiéndose en una figura muy querida y respetada por numerosas asociaciones y colectivos de Torrevieja.

La jornada estuvo además amenizada por la música en directo de Ángel Sánchez, cuya actuación contribuyó a crear un ambiente festivo y alegre durante toda la tarde. Tampoco faltó el arte del baile flamenco, que arrancó aplausos y animó a muchos asistentes a participar en una celebración donde la diversión estuvo presente de principio a fin.

Entre conversaciones, reencuentros, brindis y recuerdos compartidos, la fiesta fue avanzando en un ambiente excepcional, reflejando el éxito de una iniciativa que persigue algo mucho más importante que disfrutar de una buena comida: mantener vivas las costumbres y fortalecer los lazos de convivencia entre vecinos y amigos.

La Cofradía Gastronómica del Cocido con Pelotas volvió así a cumplir con su objetivo de preservar y difundir uno de los grandes tesoros culinarios de nuestra comarca, demostrando que las tradiciones siguen muy vivas cuando se transmiten con pasión y se comparten entre generaciones.

La jornada concluyó entre felicitaciones, fotografías y el compromiso de volver a encontrarse el próximo año para seguir celebrando una receta que forma parte de la historia, la identidad y la memoria colectiva de Torrevieja.

Porque ayer no solo se compartió un magnífico cocido con pelotas; se compartieron recuerdos, amistad, tradición y el orgullo de mantener vivo un legado gastronómico que sigue reuniendo a las personas alrededor de una mesa.