El Teatro Municipal de Torrevieja se convirtió anoche en una auténtica fábrica de risas gracias al humor ácido y descaradamente humano de David Navarro, que presentó su nuevo monólogo “No tengo remedio” ante un público entregado que no dejó de reír ni un solo minuto.
Desde que salió al escenario, el cómico jienense dejó claro que lo suyo no es predicar la perfección, sino todo lo contrario: desnudarse (metafóricamente, claro) ante el público para confesar sus manías, sus meteduras de pata y sus pequeñas miserias cotidianas con una sinceridad tan brutal que solo podía provocar una cosa: carcajadas en cadena.
En esta nueva etapa de su carrera, Navarro ha decidido cambiar de objetivo. Ya no se enfada tanto con los demás —que bastante tienen—, sino consigo mismo. Se ríe de sus neurosis, de sus contradicciones y de lo insoportable que puede llegar a ser en la vida diaria. Y lo hace con tanta gracia y naturalidad que el público acaba reconociéndose en cada historia. Porque, al final, todos tenemos un poco de “no tener remedio”.
El espectáculo, cargado de ironía, improvisación y una pizca de filosofía de bar, convirtió la noche en una sesión colectiva de terapia humorística. Entre risas, confesiones y ocurrencias, el artista consiguió lo que pocos logran: que la gente salga del teatro con agujetas en la cara y el alma un poco más ligera.
Navarro, con su característico estilo directo y sin filtros, consolidó su posición como uno de los grandes exponentes del stand-up español contemporáneo. “No tengo remedio” es, más que un monólogo, un espejo divertido en el que todos acabamos viéndonos reflejados… aunque sea para descubrir que, efectivamente, nadie tiene arreglo.
